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domingo, 21 de febrero de 2021

Ruas do Porto

 


Sólo el Duero,

que nutre, generoso,

sus tierras y a sus gentes,

puede bañar esta melancolía,

esta belleza con semblante añejo,

con sabor a fado,

con olor a vino.

Vago por sus riberas y me empapo de vida,

la luz del sol tiembla húmeda en su cauce.

 

Sólo el Duero,

que ha lamido goloso

los viñedos de Iberia,

merece una corona

de tirantes de hierro,

fuerte y majestuosa.

 

Me decido a trepar por las calles angostas

y sumergirme, anónima, en el denso bullicio.

Abandono en su orilla las adegas

y lentamente subo.

Subo a la catedral,

subo a las plazas,

subo a la torre y busco

dónde posar los ojos para bajar al Duero.

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Presencia

  Poema: Nieves Alegre Sastre Realización e interpretación: Inés Bartolomé Alegre