Nada de lo que fue
me ocupa ahora,
sino seguir el viento
acariciando
los cañaverales.
Lo que será
tampoco es mi tarea,
tal
vez sólo esparcir
un poco de cacao
sutilmente en mi boca…
…y no pensar siquiera,
abandonarme
al olor de la sal,
mecerme en el vaivén
sereno de tus ojos.
Hoy que la tierra
gira más despacio
y en el paisaje inmóvil
sólo un niño persigue
gozoso su cometa.

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